23 jul. 2017


Mañana lunes 24, desde las 16 hs. se proyectará, en el marco de la 7° Feria Provincial del Libro, bajo el lema "Dime que lees", la película "Entre Ríos, todo lo que no dijimos", del director Nelson Schmunk, quién estará presente en la Sala Teatro, desde las 16 hs. para su estreno y un posterior intercambio entre cine y literatura con la escritora y periodista Moni Munilla, quién presenta su libro "Memoria de mis sitios amados",  de poesía y microficción.

Giuseppe Baradacco realizó una entrevista a Schmunk, que ahonda en este espacio denominado Mercadito del Cine en el marco de la feria del libro de Corrientes, y los cruces posibles entre literatura y cine.



Nelson Schmunk: “Hacer cine es aprender un lenguaje”

Organizado por el Gobierno de Corrientes a través del Instituto de Cultura de la Provincia, este mes tendrá lugar la 7ª Feria Provincial del Libro “Dime qué lees”. Se llevará a cabo del 19 al 29 de julio a partir de las 14 horas en el predio de Tekove Poti. En esta edición, por primera vez se presenta un ciclo que ha sido denominado “Mercadito del Cine” que pretende acercar a destacados realizadores (directores, escritores y guionistas) nacionales y regionales con el público puesto que, literatura y cine, tienen alguna clase de alianza establecida y es lo que nos interesa investigar: ¿la literatura deviene cine o el cine se vuelve literatura? ¿Cuáles son los caminos que posibilitan estos encuentros y desencuentros?

Dentro de una grilla literaria y cinematográfica pensada en tres ejes (testimonial, histórico y de la diversidad) proponemos que el lector asuma el compromiso y nos diga qué vínculo tiene con distintas expresiones culturales. Por ello, cuando inquirimos “Dime qué lees” lanzamos una pregunta muy profunda, cuya respuesta requiere una verdadera introspección. Confiamos en el hombre autoactualizante y productor de sentidos y por ello nos animamos a más. Este ciclo de literatura y cine tiene películas para todos los gustos. Todas nos van a emocionar.

Entre las figuras invitadas, nos visitará por primera vez el director de cine Nelson Schmunk, que el año pasado estrenó su ópera prima, declarada de interés especial por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Dice Télam: El filme "Entre Ríos, todo lo que no dijimos" explora emociones profundas. El argentino Nelson Schmunk es el autor del filme que aborda con sensibilidad y sutileza el drama de un joven gay que viaja de Buenos Aires a un pueblo rural de Entre Ríos. Protagonizada por los actores Javier di Pietro y Eugenia Alonso, quienes son acompañados por Frida Erbes y Nito Dalinger, dos habitantes de Ramírez, un pequeño pueblo rural entrerriano donde transcurre la acción, la ópera prima de Schmunk intenta rescatar del olvido y de una posible desaparición la idiosincrasia y la cultura de los colonos alemanes que poblaron esas tierras en sucesivas inmigraciones.”

G.B.: Para comenzar vamos a pedirte que nos simplifiques un poco la tarea de presentarte. ¿Quién es Nelson Schmunk y a qué se dedica?

Nelson: Soy un joven de 38 años, nacido en la ciudad de Buenos Aires, aunque me crié en la provincia, en el partido de San Martín, más precisamente en Ballester. Un barrio al que migraron muchos descendientes de alemanes de provincias del interior. Actualmente trabajo como docente en un instituto privado de enseñanza en comunicación y medios, y a la par en diferentes producciones audiovisuales (cortometrajes, publicidad y demás), en rubros como el de asistente de dirección, entre otros.

G.B.: ¿Cómo surge tu vocación por el cine? ¿Cuáles son los primeros recuerdos que asociás con ello?

Nelson: Mi vocación por el cine se remonta a la niñez o adolescencia donde coleccionaba películas en formato VHS, y tenía una obsesión importante con armar un proyector casero. Encontraba en eso tanta magia que me sobrepasaba. Incluso siempre fui amante de los efectos especiales y otros trucos del cine y fue ese mi impulso más primitivo para acercarme al séptimo arte, aunque años después fueron otras cosas las que me motivaron y me hicieron abordarlo desde otra perspectiva.

G.B.: ¿Cómo reaccionaron tu familia y tus amigos cuando supieron que querías ser director de cine?  

Nelson: Creo que mi amigos no se plantearon nada extraño al respecto. No sé, uno elige una carrera pero el título o el conocimiento que uno adquiere no son más que meros datos. El tema es luego ver qué hace uno con eso, si tiene la posibilidad de ponerlo en práctica, y si uno está dispuesto a atravesar el proceso de pasar de ser un director “de título en mano” a dirigir una película realmente. Son dos cosas distintas, y si bien ya tuve la experiencia de hacer mi primera película, creo que la formación como director la sigo recibiendo cada día y lo haré por el resto de mi vida; en cada conversación con un colega, en cada anotación en mi libreta sobre lo que dice gente que admiro en relación a cómo dirigir actores o cómo contar un historia. Hacer cine es aprender un lenguaje y si uno quiere hablar bien es necesario practicarlo.

Respecto a mi familia, más puntualmente mis padres, creo que no tenían idea de que se trataba lo que estudiaba. Supongo que cuando les preguntaban dirían “algo de las películas, no se…” y creo que tomaron conciencia de mi trabajo recién el día del estreno de mi ópera prima.

G.B.: ¿Dónde estudiaste y qué pasos fuiste dando en tu carrera?

Nelson: Estudié en Buenos Aires Comunicación, una escuela de cine que estaba situada en el barrio de Palermo, pero también hice talleres y cursos complementarios en las áreas que más me interesaban, o en las que sentía la necesidad. Por ejemplo, realice un taller de guión en la Escuela Guionarte, más por necesidad de tener herramientas a la hora de escribir que las que había adquirido durante la breve carrera terciaria. También realicé talleres de cine documental, de postproducción de vídeo entre otros.

G.B.: ¿A quién admiras entre los cineastas argentinos y extranjeros?

Nelson: Esta es una pregunta que me suele incomodar bastante. Me gusta un cine muy particular y creo que en este sentido el gusto de la gente puede ser tan variado como espectadores haya; me gusta el cine que me provoca cosas. Que me atraviesa con sensaciones que me son familiares, que resuenan en algún lado de mi cuerpo o mi mente. Me gusta explorar eso y también provocarlo. Cuando me preguntan sobre directores siempre respondo que “no me caso con nadie”. Me han gustado películas de algunos directores que luego abordaron temas desde otra perspectiva con la que no conecté. Me gusta mucho el trabajo de Terrence Malick, su poética en las imágenes, lo clásico en las películas de Clint Eastwood, o lo contemporáneo en el relato de Xavier Dolan, pero vuelvo a decir, he visto material de estos directores que me pareció increíble y otro con el que no simpaticé.



G.B.: Si tuvieras que elegir una película, actual o clásica. ¿Cuál nos recomendarías?

Nelson: Nuevamente creo que es algo muy personal. Le recomendaría una película a un amigo de quien conozco medianamente sus gustos, de otro modo las películas que podría recomendar tienen quizás algo más que ver conmigo y lo que me pasó al momento de verlas. Hay una gran pregunta que sucede quizás de manera implícita antes de sentarse a ver una película ¿que estoy buscando que me suceda en ese momento? O ¿qué me gustaría atravesar al momento de asistir a un evento cinematográfico?

Particularmente a mí me gusta el cine de pequeñas situaciones. El cine de lo sutil. El cine que hace énfasis en lo que sucede entre los personajes a los que se les presentan situaciones de las que no pueden más que “hacer lo que les sale hacer”. Podría citar películas que me movilizaron en algún aspecto y de las que salí transformado. Volviendo a la pregunta anterior nombraría “El árbol de la vida” de Terrence Malick, “El gran Torino” o la devastadora “Los Puentes de Madison” de Clint Eastwood. “La Grande Belleza” de Paolo Sorrentino, “El perro,” de Carlos Sorín o la entrañable “La tigra, Chaco” de Federico Godfrid y Juan Sasiaín.

G.B.: ¿Además del cine, qué otras artes te interesan? ¿Has incursionado en alguna de ellas? 

Nelson: Me gusta muchísimo la música y las artes plásticas y he incursionado en ambas. Estudié piano cuando era chico; mi mamá tocaba la armónica y mis viejos cantaban en el coro de una iglesia con lo cual conectaba mucho con la música. Estudie dibujo y pintura también y siempre continué pintando en mis tiempos libres (que ya escasean bastante). Lo último que hice en relación al dibujo fue un taller de tatuaje, así que también puedo decir que soy tatuador.

G:B: ¿Sos lector? ¿Qué géneros literarios te interesan? 

Nelson: Soy mucho menos lector de lo que me gustaría ser. Mayormente prefiero los relatos de ficción donde uno puede sumergirse y ser llevado por la corriente que plantea el autor, a merced de su antojo. Creo que la posibilidad que da la mente de imaginar un mundo o situación a partir de un texto literario son tanto o más potentes que las que da la imagen.

G.B.: Yendo a tu ópera prima, “Entre Ríos, todo lo que no dijimos” contanos primeramente ¿por qué decidiste filmar tu primera película en ese lugar, qué inspiró la obra y cómo ha sido el trabajo en General Ramírez?

Nelson: La película Entre Ríos, todo lo que no dijimos nace de una vivencia personal muy similar a la del relato.

El marco que elegí para abordar la historia está situado en el mismo pueblo donde vivieron mis abuelos y posteriormente mi madre, y donde pasé mis vacaciones durante toda mi infancia. Este lugar representaba para mí, además de un sitio de una riqueza cultural enorme debido a la mezcla de inmigrantes y lugareños que hoy en día se caracteriza por esa fusión de polca y chamamé, de asados y comidas típicas alemanas que preparan casi todos en el pueblo;  a un lugar que además, me interesaba poder representar en imágenes, por una cuestión personal, dado mi apego a nivel afectivo con el pueblo.

La temática o trasfondo de la película es plantear el conflicto que ocasionan los secretos familiares, en este caso en particular centrado entre personas cercanas, que deciden no hablar sobre ciertos temas, porque piensan que al no hacerlo, resguardan la integridad de aquél a quien aman.

El trabajo en la ciudad de Ramírez fue totalmente apoyado por la municipalidad en su momento, quienes nos brindaron hospedaje entre muchas otras facilidades para poder realizarla.

G.B..: ¿Pudiste seguir el guión que imaginaste para tu película sin contratiempos o a mitad de camino la obra tuvo vida propia y te llevó por otros caminos que ni siquiera imaginabas?

Nelson: En general pude seguir muy de cerca los lineamientos que tenía en cuanto a la estructura. La posibilidades que se abrieron desde lo creativo tuvieron más que ver con los personajes que con la historia. Al haber trabajado con actores profesionales y no profesionales estaba un poco a la deriva de lo que iba a suceder. Esto, sumado a que era mi primera experiencia como director, me estaba jugando a que todo saliera genial o fuera un completo desastre. No obstante la vida que cobraron los personajes, principalmente el de la abuela, encarnada por Frida Erbes y el personaje de la mama, interpretado por Eugenia Alonso, son claros ejemplos de que el cine se construye por el aporte de un equipo. Muchas características de los personajes aparecieron de mano de los actores que los interpretaban.

G.B.: ¿Cómo realizaste la elección de los actores? Vemos que algunos son profesionales y otros no. ¿De qué forma fueron seleccionados unos y otros y qué te llevó a querer incluir habitantes de la comunidad en la película?

Nelson: La selección de los actores se llevó a cabo a través de un casting tradicional. Pero en el caso de los actores no profesionales  -la gente del pueblo- durante el casting nos concentramos en buscar ciertas características de la abuela de la película en la persona que la interpreta. Necesitábamos por cuestiones de realismo que la abuela de la película fuera oriunda de Entre Ríos porque de lo contrario quedaría muy falso, desde la tonada y las acciones. Lo mismo para otros roles menores. En muchos casos, la labor requería textos cortos y acciones simples, con lo cual había que confiar en que esto se podía hacer con gente local.

G.B.: ¿Cómo fue trabajar con Javier di Pietro?

Nelson: El trabajo con Javier fue muy ameno. Él estaba muy atento a lo que se le planteaba. Si bien muchas veces se encontraba en una situación ajena a su entorno y en un lugar desconocido, creo que estas herramientas lo colocaban justamente en el lugar en el que el personaje de Emanuel tenía que estar en la historia. Emanuel era un chico que viajaba desde Bs As, con muy poco conocimiento del campo y las tareas y de cómo manejarse en ciertas situaciones. Esa incertidumbre también se presentaba para usarla a favor de la interpretación del actor principal, Javier de Pietro. Además de que, como director, me gusta intervenir muy poco en las escenas, salvo que lo requiera indudablemente.

G.B.: ¿Cómo viviste el día del estreno y quiénes te acompañaron?

Nelson: El estreno primeramente sucedió en Ramírez, el lugar del rodaje. Fue muy emocionante ver cómo la gente conectaba con situaciones comunes muy pequeñas, como la compra de productos en el mercado local, o frases típicas del lugar. El gran interrogante era qué iba a suceder en el estreno en Buenos Aires. Cómo iba a conectar la gente de la ciudad con una historia que sucede casi en su totalidad en una casita en el campo en el medio de la nada…

Pero para sorpresa de muchos, la gente conectó muchísimo con la historia. Entre Ríos aborda una temática universal, que es la despedida de un ser querido, cuando ya no queda nada más por hacer que respetar la vida y sus decisiones respecto a nosotros. Y esto sucede acá, o en cualquier parte del mundo. Es parte de lo que somos y muchísimos hemos atravesado situaciones similares. La abuelita alemana en este caso, bien podría ser italiana, o de donde sea, ya que el punto no pasa por ahí sino por lo que sucede entre estos personajes y cómo esta situación los va a transformar para siempre.

G.B.: ¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te convocamos para participar de la 7ª. Feria Provincial del Libro en Corrientes? ¿Conocías la ciudad? ¿Te ilusiona poder acompañarnos?

Nelson: Me encantó la posibilidad de poder asistir a la provincia de Corrientes que amo tanto y más aún  poder compartir mi película, con la que creo que se van a sentir muy identificados; también por una cuestión de proximidad con la provincia de Entre Ríos, al ser de la misma región, hay un montón de puntos en común.

Conocí la provincia a través de mi actual pareja, cuya familia es de Paso de la Patria (o del Paso como le dicen). Vine en una oportunidad a conocer los carnavales y me divertí muchísimo, y en otra oportunidad estuve en el Paso para la Fiesta del Dorado.

G.B.: ¿Qué importancia tiene que tu primera película pueda ser exhibida en eventos culturales como el nuestro?

Nelson: Toda posibilidad de exponer el material que tiene tanto que ver conmigo y con lo que soy es una nueva oportunidad de poder compartirlo con más personas. Obviamente el mayor deseo de un director es que luego del esfuerzo que supone hacer un largometraje, éste pueda ser visto por la mayor cantidad de gente posible.

Y además el hecho de poder asistir a una nueva exhibición de la película me deja el regalo tan grato de poder presenciar lo que sucede en la sala en presencia del público. La devolución directa de quienes comparten conmigo  su experiencia es algo impagable.

G.B.: ¿Qué te dice la gente que ve “Entre Ríos, todo lo que no dijimos”? ¿Pensás que lograste transmitir el mensaje esperado?

Nelson: He recibido mensajes, tanto de manera directa luego de una función, como escritos – a través de Facebook en su mayoría – donde me han hecho devoluciones muy fuertes sobre lo que el público recibe luego de ver la película. Es muy satisfactorio sentir que lo que me sucede a mí, aun después de haber visto la película muchas veces, es lo mismo que atraviesan otras personas. Esta sensación es muy reconfortante.

G.B.: ¿Ya estás trabajando en un nuevo proyecto?

Nelson: Actualmente estoy trabajando en un nuevo proyecto cinematográfico. De momento en la etapa de escritura, y con la esperanza de que el nuevo sistema de fomento del INCAA pueda seguir permitiendo a películas como la nuestra, continuar en vías de desarrollo y producción. Ojalá esto pueda seguir sucediendo y no caigamos en la producción de cine netamente comercial. Hay mucho aún por contar en el interior de la provincia, lugares que documentar; situaciones a retratar. Riquezas culturales que de no ser por el cine muchas veces caen en el olvido.

G.B.: Invitá vos mismo a nuestros lectores a la proyección de tu primera película…

Nelson: Luego de todo lo que conversamos los invito a todos a ser parte de la esta 7a. Feria Provincial del Libro donde podremos compartir nuestra querida película Entre Ríos, todo lo que no dijimos, junto con la posibilidad de charlar directamente conmigo, su director, y poder profundizar en las inquietudes que surjan luego de la proyección.

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Facebook/Feria Provincial del Libro

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