12 may. 2015


El grupo, que lleva 37 años en el chamamé, recorre la región, ahora presentando su nuevo disco, Desde la roja sangre. Hoy actuarán en Reconquista. 

Pese al intenso día de lluvia que se vivió el sábado pasado en la localidad de CuruzúCuatiá, el público de la sucursal del cielo -digno representante del chamamé correntino-, aplaudió de pié el espectáculo brindado por Los de Imaguaré en la sala Cervantes de la ciudad fundada por Manuel Belgrano.

Con un repertorio pensado para el exigente público curuzucuateño, tierra de grandes mentores del chamamé como Tarragó Ros, el grupo que lleva más de 37 años de recorrer escenarios no sólo presentó su último trabajo discográfico “Desde la roja sangre”, sino además, ofreció sobre este escenario los clásicos con los que sus seguidores se sienten identificados y además, un tema de otro hijo de esta tierra como es AldyBalestra; “Mi pueblo”.

A este repertorio, Los de Imaguaré sumaron “CuruzúCuatiá” de Tarragó Ros. Composición que dedicaron al continuador del estilo tarragosero como es Juancito Güenaga quien también se acercó a la sala no sólo para disfrutar del chamamé sino como una manera de apoyar a quienes sienten y defienden la música popular correntina de la misma manera que él lo viene haciendo hace varias décadas.

Cabe destacar que además de la sucursal del cielo -donde se presentaron el sábado 9 de mayo-, el viernes pasado, el grupo visitó el teatro de la ciudad de Mercedes, como una manera de honrar la tierra en la que nació el grupo. Tierra donde sentían la necesidad de presentar este nuevo trabajo discográfico que el sábado 16 desde las 21 estarán presentando en el Teatro español de Reconquista -Santa Fe-; en el marco de la gira regional que están realizando para presentar el nuevo disco.En esta oportunidad los artistas pudieron disfrutar del cariño de un público que se acercó al lugar bajo una hermosa noche paiubrera.

En ambos lugares donde se presentaron ofrecieron una selección de canciones que tienen que ver con el amor la familia y el éxodo como así también un homenaje a Cocomarola y Montiel. Para los curuzucuateños fue la oportunidad de vivir el chamamé. Con una sala Cervantes prácticamente colmada y con un público ávido de música correntina, el grupo ofreció un espectáculo con mucho sentimiento. Excelencia musical y vocal fue lo que los hombres y mujeres que se acercaron hasta el teatro, aplaudieron de pié una vez que el último acorde del acordeón se silenció.

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