7 mar. 2015



Cortesía de PPAMisiones

Clínica 13 arrancó el año con la visita del líder de El Otro Yo, una de las principales figuras del movimiento autogestivo del rock argentino y, por primera vez se presentó fuera de la ciudad de Posadas. El ITEC Nro. 3 de Fátima (Garupá) fue testigo de una verdadera cátedra de ruidosa autogestión. La próxima cita será en 14 días, en Oberá.

Militante e ícono de la independencia como método de gestión, Cristian Aldana ha recorrido un largo camino desde los comienzos de la banda que fundó junto a María Fernanda, su hermana, en Temperley a finales de los 80´s. Decir autogestión es fácil, pero conquistar Latinoamérica, girar por Europa y mantenerse vigente durante más de 20 años no lo es tanto. Allí radica uno de los principales méritos de EOY cuando intentamos despojarnos de su ruidosa simpatía por el rock independiente, adrenalínico y pro-positivo.




Tanta autogestión y anarquía a la hora de tomar decisiones llevaron a Aldana a la militancia en pos de los derechos de los músicos, así fundó la UMI (Unión de Músicos Independientes), una organización que nació a comienzos de la década pasada y lideró la dura batalla a favor de considerar al músico como un trabajador de la cultura con los mismos derechos que cualquier otro rubro. Hoy la UMI es una de las principales organizaciones detrás de la aprobación de la Ley Nacional de la Música, que, entre otras cosas, logró que el 2% de lo recaudado por el AFSCA sea destinado a financiar esta nueva Ley, además de bregar por una cuota de por lo menos un 30% de música nacional en la programación de la radios y, lo más importante, de ese tercio la mitad debe ser de producción independiente, o sea, libre de las ataduras de la mercantilización de las disqueras. “La música libre hace gente libre”, expresó alguna vez Boom Boom Kid, otro ícono autogestivo nacional.



La política como herramienta

En plena charla en la abrasadora tarde de Garupá, Aldana dedicó buena parte de la clínica para relatar de qué se trata eso de la autogestión, el cómo se dio forma a la Ley Nacional de la Música y aplaudió la conformación del MPM (Músicos Populares Misioneros), quienes están adheridos a la UMI (además de ser los gestores de Clínica 13 en conjunto con el Ministerio de Desarrollo Social). Acerca de  cómo un rockero de pura cepa puede sobrellevar las responsabilidades que atañen al mundo de la política, respondió que “la política es la mejor herramienta que poseemos para intentar cambiar las cosas. Antes no teníamos posibilidad de modificar nada, hoy está en nosotros el lograrlo”. A esto, cabe recordar que en las últimas PASO Aldana fue parte de la lista que impulsó a Daniel Filmus como senador y a Juan Cabandié como diputado, cuando se le consultó acerca de si no encontraba algo contradictorio en eso de ser un músico que postula la independencia y candidato a diputado a la vez, respondió: “Me ofrecieron ser parte de una lista muy heterogénea, había gente de los derechos gays, maestros, gente del cine, sentí que era un buen lugar para lograr cosas. Además fui en el lugar 13, era seguro que no iba a entrar, pero estar política fue lo más punky que hice”.



A favor de la música que escuchan todos

Volviendo a la cuota de un 30% de música nacional en las radios (lo que implica un 15% de música nacional independiente en el éter), uno de los tantos presentes preguntó si se cumple esa reglamentación. “Es un proceso burocrático y lento, pero de a poco se va a lograr”, respondió Aldana, quien invitó a las bandas a que ingresen a umiargentina.com para ir conformando una “gran base de datos con música independiente argentina. Porque el primer paso que tenemos que dar para que se cumpla esa ley, es proveer a las radios de material”, prosiguió.



A la viola hay que hacerle el amor

Luego de la extensa y jugosa charla acerca de la tarea de la UMI, Cristian sacudió las neuronas de los presentes con una clase acerca de cómo abordar el instrumento (muy a su manera). Admirador confeso de bandas como Einstürzende Neubauten (rock industrial alemán) y los sónicos y ruidosos The Jesus and Mary Chain y Sonic Youth, Aldana utiliza un respetable arsenal de pedales para impulsar su guitarra, y vaya que los usa. “Perdí muchas novias por no tener plata para ir al cine porque me gastaba todo en pedales”, contó a la vez que se declaró un amante total de la experimentación brindando un set de acoples y distorsión que dejó estupefactos, anonadados y boquiabiertos (también orejisordos y chapisvolados) a la concurrencia. “Para mi es una descarga como tener el mejor sexo”, aseguró, totalmente transpirado luego de aporrear a su guitarra (también al equipo Marshall)  arrastrándola por el piso con su correa y sacándole los más anárquicos y disonantes (pero coherentes) ruidos que uno se pudiera imaginar. Al fin y al cabo, como aseguró, “La música es cuestión de actitud, actitud y actitud, como la vida”.

Las nubes negras asomaban hacia el sur y mientras algunos alumnos daban examen en el Instituto Tecnológico Nro. 3 de Garupá, Cristian Aldana copiloteado por Mele y Mali (Mainumbi´s Vellocet y Paraná Tornado), se despacharon con Corta el pasto, una de las canciones más emblemáticas de EOY.




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