5 dic. 2014

El área De Investigaciones Históricas del Museo del Hombre Chaqueño, Profesor Ertivio Acosta evoca el 8 de diciembre un aniversario más  del secuestro y desaparición de Léonie Duquet y Alice Domón, mundialmente conocido como el “caso de las Monjas Francesas”.

Ambas pertenecían  a la Congregación de las Misiones Extranjeras de París, y llegaron a la Argentina en la década del 50 para dedicarse al trabajo misional.

La primera de ellas fue a trabajar en las zonas de Hurlingam y Morón –Buenos Aires-, donde atendía  personas con capacidades diferentes. Luego del golpe cívico-militar de 1976, se dedicó de lleno a los Derechos Humanos, de las víctimas del Terrorismo de Estado.

Cuando supo que estaba vigilada, se escondió en la casa de su amiga, la monja Alice Domón, quién se había trasladado a Corrientes para atender casos de desaparición de militantes de las Ligas Agrarias.

El 10 de diciembre de 1976, un grupo de monjas y de Madres de Plaza de Mayo, presentan a los medios de comunicación una lista de desaparecidos y detenidos, exigiendo su aparición con vida y su libertad. Entre los firmantes aparece un tal Gustavo Niño, quién después resultó ser el capitán de Fragata, Alfredo Astiz, quien había actuado con nombre falso para infiltrarse entre las Madres de Plaza de Mayo.

Entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977, grupos de tareas secuestran a 12 personas entre ellas las monjas mencionadas y un grupo de Madres. Entre ellas se encuentran Léonie y Alice, como también Asucena Villaflor, de la agrupación antes mencionada. Léonie fue llevada a la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), donde fue torturada durante diez días.

La repercusión internacional que tuvo el caso hizo que el almirante Massera atribuyera el secuestro a la organización Montoneros.

El 15 de diciembre el diario La Nación publicó una noticia de la Agencia EFE. Allí la Madre de la Congregación francesa afirmaba que las monjas estaban “ vivas y con buena salud”. La realidad era otra. Ambas, en la fechas mencionadas fueron sedadas y trasladadas al sector militar de Aeroparque, desde donde se las transportó hacia la zona marítima cercana a San Bernardo y Santa Teresita, desde donde se las arrojaba vivas al mar, muriendo la mayoría al chocar contra las rocas. Eran “los vuelos de la muerte”.

En 1990, el capitán Astíz fue condenado –en ausencia – a cadena perpetua. El 10 de diciembre aparecieron sobre la costa de Santa Teresita varios cadáveres con signos de violencia y quebraduras múltiples. Rápidamente fueron enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle.

El 29 de agosto de 2005, el Juez Cattani, recibió un informe donde se comunicaba que los huesos encontrados en las fosas del cementerio mencionado, pertenecían, entre otros, a Léonie Duquet. Sus restos fueron sepultados, junto a los de María P. de Blanco, Esther Ballestrino de Careaga (Madres de Plaza de Mayo) y Ángela Auad, luchadora de los DD.HH. en el patio de la Iglesia de Santa Cruz. El cuerpo de la monja Alice Domón, nunca fue encontrado.

Al despedir los restos de Léonie, el presidente de Francia Jacques Chirac, sostuvo: “La viva emoción que produjo la aparición de su cuerpo, testimonió, aquí como en Francia, el carácter emblemático de su martirio”
 

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