23 oct. 2014



Desde 2007 la Facultad de Humanidades trabaja en conjunto con esta comunidad de Pampa del Indio en la formación de educadores interculturales bilingües, resignificando el valor de la lengua y la mujer como transmisora de vida y cultura.

Desde 2007 la Facultad de Humanidades se propuso recuperar los saberes y bienes culturales de las Madres Qom de Pampa del Indio con los docentes y estudiantes del Profesorado y la Licenciatura en Educación Inicial. Todos los años visitan la comunidad con proyectos de extensión e investigación que buscan rescatar las tradiciones de la cultura y la lengua qom, para luego enseñarlo a niños y niñas, y difundirlos desde salas de jardines hasta el nivel universitario.

El acercamiento intercultural a la comunidad de Madres Qom en Pampa del Indio tiene como primer antecedente 1985, cuando 3 monjas del Movimiento de Sacerdotes Tercermundistas -Mercedes Silva, Susana Herrera y Angélica de los Santos- se instalaron allí para su tarea de evangelización. “Lo que lograron fue darle autonomía a la comunidad y conciencia de su lugar en la historia, de su capacidad de organización y reclamo”, explica la Profesora Silvia Sandoval, Directora del Proyecto de Extensión ‘Prácticas de Maternaje Qom y su aporte a la educación inicial en contextos sociales con pueblos Indígenas’. Éstas prácticas constituyen uno de los ejes centrales en la investigación: “se las podría definir como aquellos saberes que se transmiten desde la crianza para que el niño crezca en la identidad cultural y en la lengua materna. Un ejemplo de esto son los juegos: los pajaritos y la lluvia, el trompo, los perros y los tigres (juego de tablero que representa el encuentro de la cultura blanca y la originaria), el juego del hilo sin fin (formas infinitas del hilo del chaguar); y formas de la cultura como peces, pisadas, etnomatemáticas… todo lo que funciona a modo de escuela. Desde la gestación hay una intervención de la comunidad, y desde que nace el niño hay una mirada comunitaria sobre él”.




La propuesta de los docentes fue construir un puente intercultural para la enseñanza de contenidos en la formación de Educación Inicial. “A muchos estudiantes les tocará trabajar en contextos sociales de pueblos originarios y deben estar preparados en la cosmovisión, en la percepción de la cultura, ser susceptibles y enriquecerse en la diversidad cultural”, explicó la Prof. Sandoval. En este marco se realizan jornadas de capacitación donde las Madres comparten y enseñan el hábitat, la relación con el monte, la alimentación, la memoria, el vínculo con el territorio y el paisaje, y fundamentalmente, la lengua madre. Entre abril y septiembre de cada año los docentes y estudiantes trabajan en Pampa del Indio en actividades extensionistas que incluyen además la promoción ambiental y ecológica, talleres de historia oral, recuperación de recetarios medicinales y técnicas de tejido. Los acompañan la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, el Museo del Hombre Chaqueño Ertivio Acosta, la Dirección de la Mujer del Ministerio de Desarrollo y el Centro de Estudios Superiores Bilingüe Intercultural (CESBI) L' Qataxac Nam Qompi. “Es una experiencia única para los estudiantes que desconocen El Impenetrable. Lo que logramos de manera inédita es que las mujeres indígenas, pedagogas naturales, hayan logrado completar su educación secundaria, y algunas siguen sus estudios de tecnicatura y profesorado.       Es muy importante que la universidad haya reconocido su saber a la altura de un saber especializado en ciencias, ya que es distinto al incorporado en un proceso de institucionalización con el blanco, está muy puro. No es casualidad que sean foco del interés de los investigadores”.




El equipo se completa con los profesores Gloria Graciela Portal, Cristina Inda y Juan Mario Basterra. Éstos dos últimos son los encargados de articular lo cultural y lo natural desde la Etnobiologia y la Etnozoología. Particularmente, se trabaja con la medicina tradicional en rescatar las especies animales y vegetales; el uso curativo y medicinal de infusiones, pomadas, ungüentos; medicinas y enfermedades que tratan y un herbario y recetario breves a modo de catálogo de especies y sus usos. “El gran desafío de construir un espacio de interculturalidad es cuando se ponen en juego dos culturas. La mirada del ambiente natural siempre es muy compleja porque intervienen muchos factores y a eso debemos sumarle la mirada intercultural. Cómo percibe el ambiente uno y otro según el lugar donde se crió y la cosmovisión de la cultura a la que pertenece, atravesado fuertemente por la lengua, que es el modo que tienen para expresar la relación que tienen con los seres del monte nativo”, explica Inda, docente de la cátedra Ciencias Naturales en la Educación Inicial y Biogeografía Ambiental, en Geografía. “La experiencia nos enseñó que hay distintos tipos de saberes, no sólo el académico hegemónico sino también los nuevos saberes culturales y el saber ancestral. Nuestro desafío es sistematizarlo y ponerlo por escrito sin perder su significado, y la dignificación de las diferentes culturas que forman parte de la región de impacto de nuestra universidad, no sólo la cultura blanca criolla que es la mayoritaria”.

Las alumnas del tercer año del Profesorado en Educación Inicial Cecilia Pavicich y Carla Rodríguez aseguran que el acercamiento con la cultura qom fue impactante: “desde la formación profesional son cosas que influyen a la hora de tomar conciencia en el contacto con nuestra cultura. Para nosotras es también nuestra cultura, no es otra; nos sentimos privilegiadas de poder ir”. Y agregan: “nosotros tenemos un diseño curricular que incluye la modalidad bilingüe intercultural, que es una responsabilidad y un derecho social y ético. No debe ser algo ‘externo’ para nosotros. Esta experiencia rompe esquemas mentales y paradigmas que nos permite también empezar a ahondar en nosotras mismas”.

Si bien el eje central en el trabajo que realizan docentes y estudiantes de la Facultad es la destacar la importancia del rol de la mujer como transmisora de cultura en la familia y la sociedad, también se pone en juego aquí la heterogeneidad y la diversidad en todos los aspectos de la formación y la actividad docente. “Tomar conciencia y luego transmitírselo a los niños para no vivir la integración como concepto abstracto. Tomar contacto directo con la experiencia ayuda a vivenciarlo y comprender que la mujer es la cuidadora de la vida natural y cultural” concluyeron.

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