7 sept. 2014


El jueves 11, desde las 19.30 hs. se proyectará el film de Daniel Samyn, en el marco del Ciclo de Cine Indigena Lhip Ehl (las dos orillas), coordinado por el escritor wichí Lecko Zamora. El ciclo propone un abordaje sobre la cosmovisión de los pueblos originarios a través de la proyección de películas vinculadas a la temática, para su posterior debate. La cita es en Rioja y Costanera, la entrada es libre y gratuita.

El film

Al norte de Argentina, en la provincia de Salta, encontramos a Kajianteya. Ella es Niyat (autoridad) de una comunidad aborigen de la etnia wichí. A través de su palabra descubrimos la tensión entre dos realidades. Por un lado, un mundo de discriminación, despojo y exclusión de los pueblos indígenas. Y por otro lado, la pelea diaria por una vida digna que contemple el mandato ancestral de la conservación de su cultura, la recuperación de derechos territoriales y el cuidado de la naturaleza.

Hasta el momento Kajianteya ha participado del 27º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, del 9º Festival Internacional de Cine de los DDHH, Bolivia; del 15º Festival Internacional de DDHH de Buenos Aires, VI Festival de Cine Latinoamericano y Caribeño de Margarita, Venezuela, en el 5º Festival de Cine Pueblos Indígenas de Valparaíso, Chile, del 31º Rencontres du cinema Latino Americain. Pessac-Bordeaux, France, de la 2da Muestra Internacional de Cine Indígena de Venezuela MICIV, en el 4º Festival Internacional de Cine Político. Buenos Aires, del VII Encuentro Hispanoamericano de Cine Documental Independiente de México, en la 8va Muestra Audiovisual Indígena Cineteca Nacional. Santiago, Chile y ha obtenido los premios Moisés Huentelaf (Pueblos Originarios) Valparaiso, Chile.

Daniel Samyn, director de la película, cuenta que “la primera noticia que tuve de Kajianteya fue en 2006 a través de un diario regional del norte de Salta. Un hombre de la comunidad wichí embaraza a la hija de su mujer, de nueve años, con el supuesto consentimiento de su madre. Kajianteya es la única dirigente aborigen que denuncia el hecho. Afirma que el abuso no es una costumbre ancestral ni tiene que ver con la cultura wichí. Por el contrario, las mujeres de su pueblo son celestiales y descienden de las mujeres estrella. Aportan la espiritualidad y complementan al hombre que representa lo terrenal. Detienen al hombre y varias personas de aquella comunidad protestan sosteniendo que no es un delito.

Kajianteya es repudiada por los miembros de la comunidad. El hombre termina siendo juzgado por violación y va preso. A partir de aquel episodio comencé a acopiar información y fui descubriendo a un personaje capaz de encadenarse a las rejas de la catedral de Salta en defensa del trabajo de su compañero, como realizar una huelga de hambre en las puertas del Congreso de la Nación reclamando por los territorios ancestrales de su pueblo. De bloquear un pasillo de acceso a la municipalidad con media docena de mujeres durante días para mejorar condiciones de vida, o detener camiones con rollos de madera producto de la tala indiscriminada en el medio de un monte de yungas. A veces reflexiva y otras fuera del razonamiento del “blanco”.

Kajianteya, con rabia o con humor, a veces peleada con su propia comunidad, intenta. Siempre intenta. Durante la investigación nos preguntábamos como abordarlo con singularidad teniendo en cuenta que la exclusión, el racismo y la discriminación hacia el aborigen es un tema muchas veces tratado por el cine documental. Luego de conocer a cada uno de los personajes y recorrer su geografía, a veces urbana, a veces natural, siempre áspera, creímos encontrar la clave. Mediante su singular mirada, Kajianteya nos guía a través de su mundo, presentándonos personajes y situaciones. Y nosotros intentamos reflejarlo en un tejido de imágenes respetuosas, sonidos narrativos, y la contundencia de su palabra conviviendo con la dureza de la realidad y el humor de lo cotidiano. En síntesis, hemos procurado narrar poéticamente algo del pensamiento de una luchadora social que es relato y continente de muchas otras. Disfrutamos el intento y deseamos que Uds. lo hagan al mirarla”.

El director

Daniel Samyn Nació en Buenos Aires, Argentina. Es técnico en Telecomunicaciones y cursó estudios de técnicas digitales y microprocesadores. Entre los años 1973 y 1976 trabaja en DINEA (Dirección Nacional de Educación del Adulto) como maestro de oficios en diferentes barrios de la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires y zonas rurales del interior del país. Entre 1982 y 1996 se desempeña como Socio Gerente de Altertel SRL, empresa dedicada a las telecomunicaciones y desarrollos de sistemas electrónicos. A partir de 1989 participa de diferentes cursos y seminarios relacionados con la cinematografía.

Entre sus profesores podemos mencionar a Fernando Pino Solanas, Mauricio Kartun, Felix Monti, Leiva Muller, Miguel Pérez, Aníbal Libenson, Margarita Jusid, Rodolfo Hermida y Lorenzo Quinteros entre otros. Desde entonces Produce y Dirige diferentes documentales e institucionales para la Secretaria de Agricultura Ganadería y Pesca, Corporación de Sur (GCBA), INCUCAI, etc. en diferentes zonas de la Argentina. También para empresas y canales de cable. Desde 1996 a 2008 es responsable del área de proyectos educativos y audiovisuales de Cinesur SA.

Ha realizado la Dirección de Producción de (1998) La Nube (Pino Solanas), (2004) Memoria del Saqueo (P.Solanas), (2005) La Dignidad de los Nadies (P.Solanas), (2006) Argentina Latente (P.Solanas), (2008) La Próxima estación (P.Solanas), Y como Productor/Realizador sus films son (2011) Playa Ancha-Caraparí, (2012) Kajianteya, (2014) Los Hijos de Facundina Samyn a dictado diferentes cursos y seminarios sobre Realización Cinematográfica, Puesta en Escena, Actuación para Cine, Producción y Tecnología de Vídeo.

Ha participado de diferentes encuentros nacionales e internacionales relacionados con la cuestión de la democratización de los espacios audiovisuales y la diversidad cultural. Es miembro de APIMA (Asociación de Productores Independientes de Medios Audiovisuales de la Argentina).

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente documental!

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