10 jun. 2014


En junio, llegará a la Casa de las Culturas del Instituto de Cultura el ciclo Clásicos del Cine Mudo: Friedrich Murnau, con tres películas de este gran director alemán. El bar Posadas de Artistas ofrecerá como menú opcional “Goulash mit Nudel und glasierten Karotten” (Estofado con fideos).

Todas las películas se proyectarán a las 21, en el 4° piso de Casa de las Culturas, con la siguiente grilla:

12. junio / Nosferatu, una sinfonía del horror (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens). Director artístico: Friedrich Wilhelm Murnau, blanco y negro, muda, 75 min., 1922
19 de junio / La última carcajada (Der letzte Mann). Director artístico: Friedrich Wilhelm Murnau, blanco y negro, muda, 101 min., 1924.
26 de junio / Tabú. Director artístico: Friedrich Wilhelm Murnau, blanco y negro, muda, 82 min., 1929-1931.

El director

Friedrich Wilhelm Murnau (1888-1931) es, junto a D.W.Griffith, Serguei Eisenstein y Alfred Hitchcock, uno de los grandes creadores de formas de toda la historia del cine. Su obra, truncada por un accidente automovilístico que le costó la vida, apenas pudo desarrollarse en poco más de una década, pero incluye films de una belleza incandescente, capaces de atravesar las pruebas del tiempo, como Nosferatu (1922), La última carcajada (1924) y Tabú (1931).

Doctorado en filosofía e historia del arte y discípulo de ese gran revolucionario del teatro moderno que fue Max Reinhardt, Murnau supo fundir en su cine la mejor tradición del romanticismo alemán y contribuyó de manera determinante al apogeo del expresionismo y a la creación del Kammerspielfilm. “Para Murnau, el director más grande que hayan tenido los alemanes --escribió la historiadora Lotte Eisner--, la visión cinematográfica nunca es el resultado del puro esfuerzo de estilización decorativa. Murnau ha creado las imágenes más perturbadoras y más cautivantes de la pantalla alemana”. La continuación de su carrera en Hollywood fue igualmente genial. Sobre su film final, Tabú, escribió Eric Rohmer: “No me asusta denominar sublime a esta fusión espontánea de los sentimientos religiosos y poéticos”. (Sala Lugones)

Sinopsis

Nosferatu, una sinfonía del horror (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens). Director artístico: Friedrich Wilhelm Murnau, blanco y negro, muda, 75 min., 1922. Con Max Schreck, Alexander Granach.

Versión libre de la novela Drácula, de Bram Stoker.

“Contrariamente a lo que sucedía en la mayor parte de las películas alemanas de la época, los paisajes, las vistas de la pequeña ciudad o del castillo de Nosferatu se rodaron al aire libre. (…) La naturaleza participa en el drama: mediante un montaje lleno de sensibilidad, el empuje de las olas deja prever la proximidad del vampiro, la inminencia del destino que va a golpear la ciudad. Sobre todos esos paisajes, colinas sombrías, espesos bosques, cielos de nubes desflecadas que anuncian la tempestad, se cierne, como diría Balazs, la noción de lo sobrenatural, aunque sean naturales” (Lotte Eisner).



La última carcajada (Der letzte Mann). Director artístico: Friedrich Wilhelm Murnau, blanco y negro, muda, 101 min., 1924. Con Emil Jannings, Maaly Delschaft, Max Hiller.

“…Tragicomedia sobre el destino de un portero de hotel, orgulloso de su librea con galones, admirado por su familia y por los vecinos del patio trasero de su casa como si fuera un general. Luego, ya viejo para llevar las pesadas valijas, pasa a una situación de semi-entierro, de encargado como ‘último de los hombres’ del baño para caballeros; debe pues cambiar su aparatoso ropaje por una simple casaca blanca. Su familia se siente deshonrada y se convierte en el hazmerreír de los vecinos, dispuestos a vengarse de la adulación de que le prodigaron antes. Esa es una tragedia alemana por excelencia, incomprensible fuera de ese país donde el uniforme es rey, es Dios. Un espíritu latino difícilmente podrá concebir su contenido trágico” (Lotte Eisner).



Tabú. Director artístico: Friedrich Wilhelm Murnau, blanco y negro, muda, 82 min., 1929-1931

Con Reri, Matahi, Hitu, Jean, Jules, Kong Ah. Última película de Murnau, que empezó como una colaboración con el famoso documentalista Robert J. Flaherty, aunque por diversos problemas sólo la filmó Murnau. Rodada en Tahití y Bora-Bora, al igual que Nanook of the North hacía con los esquimales, Tabú trasciende el mero registro documental para alcanzar una belleza y un lirismo trágicos.

“Fascinado por su modelo, el artista que es Murnau se olvida del orden que se jactaba de imponerle a la naturaleza y revela su armonía, su unidad esencial. El canto se convierte en himno y oración; la carne transfigurada descubre este más allá, del que extrae vida. No me asusta denominar sublime a esta fusión espontánea de los sentimientos religiosos y poéticos” (Eric Rohmer).

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