27 mar. 2014


El artista plástico correntino expondrá "De nuestra tierra", serie de pinturas, en la muestra que quedará inaugurada este sábado, desde las 21 hs. en el Centro Cultural Flotante Siete Corrientes, sito en Rioja y Costanera. El acceso es libre y gratuito.

Tenaz indagación de una poética del espacio

El pensamiento y la obra de José Mizdraji se expresan en la detención del tiempo cíclico traducido en una abstracción dinámica de la que se desprende la modalidad de una poética .

La abstracción del artista es un proceso vivo que orbita y se reencarna en la profundidad de campo de un litoral en hechizo, un litoral con sabor precolombino y mestizos partir de este espacio vital y geográfico, José metamorfosea su alegoría en complejidades que lo acercan a propuestas de vanguardia y a temas contemporáneos y universales.

Este prolífico linaje no atenúa la personalidad del artista, que mantiene el rumbo y la libertad de expansión de una estética singular.

En el abordaje de su imaginario, la elaboración y la pasión ilumina su ideología creativa, sus técnicas y su semántica.

Podríamos identificar su creación plástica en el nivel de lo metafísico, en cuanto a un lenguaje inmanente y a la vez trascendente, que propone una lectura visual de la realidad desde un más acá en inmersión a los arcanos y un más allá en elevación a los enemigos.

En esta categoría de pensamiento  podríamos consignar una bidimencionalidad de la razón ardiente en una conciencia que renuncia a los límites abrazando una vivencia de la totalidad.

La relación contextualizada, obedece a la intención de situar al espectador desde  un ángulo de mira sugerida, dejando el margen  de su libre albedrío  para ubicarse en el lugar y en el momento justo de la decodificacion reveladora del mensaje inserto en esta serie de pinturas indígenas de origen guaraní.

Este repertorio de piezas pictóricas, reciben la heredad de los antiguos dueños de a tierra en este paraje de  América Latina, con textos técnicos – científicos de antropólogos del siglo XIX, trabajadas con la técnica del acrílico sobre tela y técnicas mixtas.

El fecundo juego de representaciones conduce a una significación plástica complementada con rastros escriturales, que asocian al pensamiento salvaje y auroral, quizás como el guiño de un retorno a las fuentes de un pensamiento dador de asombr , de espontánea fantasía, que trae como consecuencia los excesos de la  globalización, la absolutatización del mercado y la manipulación a ultranza de la criatura humana.

No deja de ser fascinante el papel silencioso y temerario de esta pintura, que no se circunscribe a la experiencia de la belleza, nos ofrece un beneficio adicional: el conocimiento especifico y abarcador de ser y estar en el mundo con nuestros semejantes, insinuando subrepticiamente que la intersubjetividad (el otro y yo )es insoslayable, a menos que se desee transitar el sinuoso y árido camino del soliloquio, se incluye en esta estimación la ponderación de lo sagrado, que entraña la pasión y la com-pasión, para neutralizar las locuras en el cual la tecnología, la ganancia y el excedente someten a la criatura humana reduciéndola a un mero instrumento.

Regresar a las fuentes precolombinas y mestizas en el vehículo imaginario del rectángulo mágico del cuadro, no es obviamente una regresión sino una recreación y proyección de la perplejidad, de la inocencia, de la relación fraterna con la naturaleza y la conversación cotidiana con los dioses.

Es así como José Mizdraji pone en movimiento una simbología que obra como un espejo renovador de nuestro entorno inmediato y planetario: transmitiendo al publico sus obsesiones y sus certezas en la retroalimentación que el arte propone para que el espectador  haga su libre proceso de comprensión, rechazo o aceptación.

José apuesta en cada muestra a un desplazamiento de enfoque, en procura de una visión prismática del hombre y el mundo en su abarcadora irradiación.

*Por Martín Alvarenga, escritor correntino.

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