11 mar. 2014


El Instituto de Cultura de la Provincia de Corrientes, en conjunto con el Fondo Nacional de las Artes, el Centro Cultural Universitario Delegación Corrientes de la UNNE, el Instituto de Cultura de la Provincia del Chaco y el Museo Provincial de Bellas Artes “Dr. Juan R. Vidal”, inauguran el próximo viernes 14 de marzo a las 20 hs.en la Sala “José Negro”, la muestra de 13 artistas visuales de Corrientes y Chaco, seleccionados para la beca del “Taller de análisis y seguimiento de obra”, coordinado por la artista Verónica Gómez.

El mencionado taller se desarrolló en cuatro instancias, encuentros, de análisis y seguimiento de las producciones de los artistas asistentes y un seminario teórico, que se llevaron a cabo en la ciudad de Resistencia y Corrientes en el presente año.

El objetivo trazado en esta convocatoria es profundizar la formación y el intercambio de experiencias de artistas, en un ambiente de reflexión crítica, sobre las producciones en artes visuales. Intenta ser un laboratorio experimental de construcción de pensamiento, discurso y subjetividad crítica en el campo de las artes visuales contemporáneas. El taller integra aportes teóricos sobre la producción de obra, generando un espacio conceptual y concreto para la elaboración, profundización y realización de ésta.

El jurado de selección estuvo integrado por Verónica Gómez, artista coordinador de la clínica, Fernando Farina y Andrés Labaké, directores del Fondo Nacional de las Artes.

Los artistas seleccionados son: Lyon Fernández, María Julia Rossetti, Maia Navas, Miriam Elizabeth Lugo, Carla Colombo, Melissa Scolari, Laura Seniquel, Celeste Jacobo, Horacio Silvestri, Débora Durán, Celeste Massin, Mariana Analía Alarcón y Lorenzo Germán Díaz.

Respecto a “Dispersiva”, Verónica Gómez nos expresa que estos artistas, puestos a convivir y a interpelarse mutuamente son el testimonio, tanto en sus coincidencias como divergencias, de que la actividad dispersiva es, no sólo es posible, sino deseable, y repasa las poéticas presentes en la muestra:

Maia Navas explora con humor y ternura regiones del inconsciente- colectivo y privado- donde tienen lugar combinaciones en apariencia insólitas, que siguen su lógica interna con mágica naturalidad. Miriam Lugo convierte el paisaje en una postal emotiva e intimista, despojándolo de su singularidad geográfica para teñirlo de su experiencia anímica. Para Celeste Massin, la casa, ese lugar de tránsito perpetuo, es un recipiente de vestigios, donde la actividad cotidiana recorre una y otra vez la geografía que el tiempo dibuja en las paredes, los zócalos y los techos, las esquinas más inhóspitas y desangeladas de los lugares ciertos. Débora Durán teje siguiendo la receta nunca escrita de su bisabuela. Los carretes de hilo esparcidos por el piso, aguardando ser desenvueltos, auguran la existencia de un futuro cuya trama y forma es aún desconocida.

En los collages fotográficos de Carla Colombo no hay huecos: la carne humana se apretuja hasta la asfixia y aun así, desde lejos, lo terrible puede asemejarse a una joya suntuosa y ensimismada. Para Lorenzo Germán Díaz-con sus chicas que parecen salidas de una versión erótica del póster Pagsa- el cuerpo femenino es una superficie brillante y tersa, efímera como una pompa de jabón, donde cierta cualidad exhibicionista de la pose, estereotipada y recurrente, anestesia cualquier atisbo de sensualidad volviéndola tan fría como inquietante.

Mariana Alarcón pareciera seguir el proceso inverso. Ausculta la superficie publicitaria y anodina de los envases de productos comestibles transformándolos en objetos pictóricos. En los dibujos de Horacio Silvestri los objetos son habitantes sigilosos de un universo doméstico y rústico. Los rincones de la casa guardan humildemente sus secretos y ofrecen un territorio propicio para ser explorado con gestos inmediatos y rudos. Julia Rossetti investigará la morfología de las relaciones amorosas. Sus amigos y conocidos oficiarán como modelos casuales.Melissa Scolari recurre al dibujo de su rostro, presentando un abanico de gestos donde fuerza el límite de los rasgos propios hasta el desconocimiento de sí misma.

En las pinturas y fotografías de Laura Seniquel, no encontramos la idea de repertorio anímico, sino más bien una insistencia en un mismo tono, melancólico y sutil, donde el ambiente y sus detalles parecen vislumbrarse bajo el tamiz de la añoranza de un paraíso perdido.

Celeste Jacobo con su instalación lumínica invita al espectador a ser receptor de estímulos vibrantes, Celeste crea un clima fluorescente donde el ritmo y la sugestión tienen un lugar fundamental, concibiendo la obra como una experiencia de los sentidos. Lyon Fernández se dejará guiar por la condición material de la pintura. El gesto peleará por ganar terreno en el soporte, escudriñando sus posibilidades físicas en una imagen que parece reinventarse constantemente desde el arduo trabajo de taller.

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