20 ene. 2014


La campaña "Brazos Fuertes", que busca difundir el respeto a la diversidad sexual y la no violencia contra la mujer a través de manfestaciones artísticas, se presentó por primera vez en el escenario de la Festa Nacional del Chamamé en la ciudad de Corrientes.

La iniciativa es desarrollada por la cantante chamamecera Susy de Pompert quien a partir de su caso personal lleva adelante un trabajo cultural y social.

"Mujer, se puede salir y tu palabra es la puerta", destaca el estribillo de la canción Paloma Herida, compuesta desde la experiencia de violencia que sufrió Susana de Pompert, quien  subió al escenario del anfiteatro Cocomarola junto al colectivo trans de Corrientes.

“El tema está incluido en ´Brazos Fuertes´, que es un show que comenzó con tres temas, luego se amplió a siete y desembocó en un disco que estamos en proceso de grabación contra la violencia, para beneficio de refugios y merenderos”, contó de Pompert a Télam.

“Se trata de una campaña que incluye donaciones para equipar un refugio que estamos tratando de construir en San Miguel”, señaló y destacó que el mismo nombre llevará una fundación que comenzó a conformarse.

“Este es un proyecto social y cultural”, indicó la cantante al afirmar que el objetivo de la fundación es "lograr herramientas y recursos propios para ayudar a las víctimas de la violencia y asistirlas”.

Con punto de partida en la música, el proyecto amplió su base de acción para abarcar el respeto por la diversidad, lo que surgió luego de una actuación el año pasado.

“El femicidio de Ely Verón marcó un precedente y en su homenaje, cuando se descubrió un mural cantamos nuestras canciones de `Brazos Fuertes` y estuvieron todas las organizaciones, donde escuché a mucha gente de la comunidad de homosexuales, lesbianas y trans en un discurso absolutamente coherente”, indicó.

Y remarcó que “empecé a ver cotidianamente cómo la mayoría de la gente se dirige cuando va a hablar de esas personas y no se merecen que se les esté negando un espacio en la sociedad”.

“Si partimos del respeto como persona, no hay nada más que hablar, la condición sexual no tiene que ser un parámetro”, sostuvo.

Susy de Pompert destacó que el trabajo contra la violencia conlleva “una batalla cultural, ya que hay muchísima cultura del silencio, partiendo de la base
de que la violencia está naturalizada”.

“Hay un patrón cultural del patriarcado, que señala que la mujer tiene que ser sumisa, no tiene que hablar, tiene que callarse y todos nos criamos con ese patrón así que cuesta mucho darse cuenta”, dijo.

Y advirtió: “El Estado es como que todavía no entiende cómo es y de qué se trata esta problemática”.

Así, puso como ejemplo la necesidad de “contención y asistencia en los refugios, ya que no sirve encerrar a la víctima, sino asistirla, con médicos, psicólogos, trabajadores sociales y asistir a sus hijos”.

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