11 nov. 2013


Por Darwy Berti

Se podría decir, sin exagerar demasiado, que “Hombres del silencio” (1978) es nuestro “Don Segundo Sombra” (1926), ese gaucho visto con los ojos del “patrón de la estancia”. Claro que hay una diferencia: la mirada de la correntina Renée del Castillo no es tan patronal como la del dueño de la estancia “La Porteña”.

    Y si bien la correntina, tanto como Ricardo Guiraldes, lleva al gaucho “sacrosantamente como la custodia a la hostia”, hay diferencias radicales. Las del radicalismo yrigoyenista en su proyección correntina. Los catedráticos de nuestra facultad de ciencias sociales y políticas podrían leer “Hombres del silencio”: quizá les ayude a entender un poquito mejor al paisano correntino. Quizá les ayude a  entender mejor a nuestros multitudinarios Ifranes: “En 1889 el campo era aún un testimonio de aquel pasado miserable que convirtió todo el sur de la provincia en desolación. Un día de enero de aquel año nació Ifrán. Era un muchachito menudo y su mirada podía llegar, seguramente, a la conciencia de los hombres culpables y hacerla temblar. Su padre era un campesino corajudo que se dedicaba a la cría de ganado. Razón ésta por la que naturalmente Ifrán creció en la tierra que yace como un gigante adormilado sobre los recuerdos…“ Así comienza esta novela que mereció una mención honorífica del Fondo Nacional de las Artes hace 37 años, por su lenguaje depurado y audaz.

   Entre los valiosos libros correntinos que utilizó para obtener su doctorado en la Sorbona Nubia Mendíaz durante su exilio en París, se destacaba, a principio de la década del 80: “Hombres del silencio”. Muchas de las quinientas páginas de esa magnífica tesis doctoral titulada “Literatura del Nordeste Argentino”, están dedicadas a esta visión radical (yrigoyenista) sobre el  gaucho correntino de fines del siglo XIX y principio del siglo XX.  Pero no sólo la doctora en literatura por la Universidad de París, Nubia Mendíaz, utilizó este libro para profundizar el conocimiento de nuestro paisano, también lo hizo el catedrático de la Universidad de Buenos Aires, el profesor Guillermo Ara. Durante una larga charla nos mostró su admiración por “Hombres del silencio”, novela equivalente a “Don Segundo Sombra”, tanto como “Los casos de Don Frutos Gómez” equivale aquí  al Martín Fierro. (Curiosa paradoja de la historia argentina del siglo veinte: Velmiro Ayala Gauna, el autor de los casos de Don Frutos Gómez, figura entre los escritores prohibidos por la dictadura según consta en la lista negra dada a conocer por el ministro de Defensa Agustín Rossi, el jueves 7 de este noviembre de vehemencias). “Ifrán tenía conciencia del sesgo con que veía “La Nación” el momento político cada vez más convulsivo: se alarmaba cuando “La Nación” ponderaba algún nombre, y se complacía de la actuación de aquellos a quienes “La Nación” censuraba…”, leemos en la última página de este libro que ya está en la Biblioteca “Folguerá” del café “El Mariscal”. (Aquellos nombres “censurados” eran de radicales radicales).
  

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