23 oct. 2013


En el marco de una gira por el interior del país, se presentará en Corrientes, el 25 de octubre, María Onis y su conjunto Almohada, en el marco de apertura de Play Semana del Videoarte 2014.

Entre los grupos de chicas como The Ronettes y la psicodelia de los primeros Babasónicos, la banda de María Onís presenta su primer disco: Pompas de Jamón.

La cita será en el Anexo de Extensión Universitaria, Córdoba 593, desde las 21 hs.

María Onis y su conjunto Almohada

El collage y las cabezas de muñecas que ilustran el arte de Pompas de Jamón disponen el terreno: hablamos del primer disco de María Onís y su Conjunto Almohada, un quinteto capaz de citar entre sus referencias a los grupos vocales femeninos de soul (onda Shirelles, Shangri-Las o Ronettes), Virus y Babasónicos, las piezas para órgano de tubos de Bach o la propia Violeta Parra. También, desde luego, la herencia de El Horreo.

Además de compositora, cantante, fotógrafa y cineasta, María es la hermana de Manuel Onís: uno de los miembros fundadores de aquella banda mítica del underground de los ’90. Incluso Franky Luzzi, otro Horreo, es uno de los productores del disco. “El Horreo fue una influencia porque fue parte de mi vida –explica María-. Fui a todos sus recitales y filmé la mayoría de ellos. Éramos un grupo de veinte amigos y compañeros del colegio ILSE y Siglo XXI, sumados a la familia, que nos movíamos en masa. El Horreo era un grupo que me encantaba, muy particular. Fue una pena que se separaran, aunque siguen tocando juntos en el formato “prestaciones”. Tengo recuerdos y filmaciones muy felices de mi adolescencia con todos ellos”.

Por lo pronto, el Conjunto Almohada parece retomar la canción lúdica exactamente donde la había dejado El Horreo. Sobre todo, para llevarla un poco más allá: atravesada por talk-shows y tutoriales de gimnasia televisiva, la música de Pompas de Jamón puede pasearse por el bolero, el easy-listening, la música sacra y el vals. Todos los caminos, sin embargo, parecen conducir a la embriaguez del pop como exorcismo.

-¿Cuál es el proceso que termina en Pompas de Jamón?

-Termina un proceso de cinco años, que fue el tiempo que me llevó hacer este disco en mi estudio casero y con la colaboración de muchos músicos. Fue como armar un muñeco despedazado por un perro, que es la increíble forma que existe ahora de poder grabar con una mínima inversión. Hoy podemos grabar un disco sin plata, pero como una hormiga, canal por canal (en vez de decir ‘1, 2, 3, va’ con todo el grupo, como era antes en los grandes estudios). Termina también el proceso de la odisea de grabar un primer disco. Para un músico independiente, esto implica una gran inversión económica y energética. Para los músicos, tocar es imprescindible y la industria con su sistema utiliza ésta necesidad y ofrece contratos que solo benefician a la propia industria. En Argentina más aún, porque vivir de la música es un lujo, entonces la única opción es tocar sin importar la ganancia. En la gran mayoría de los casos, los músicos invierten plata que nunca vuelve. Sería interesante hacer ese cálculo en números, los números de la ofrenda.

-Aunque parezca una verdad de perogrullo, en el disco se escucha mucha música y muy diversa. ¿Cuáles fueron las referencias a la hora de grabar el disco?

-La referencia principal fue hacer exactamente lo que quería, exiliar la complacencia y la división de géneros musicales. Quise hacer un disco como esos que me divierte escuchar, bien variados en arreglos, instrumentos y en las letras. Como el grupo Ween, en el que parece que compusieran cientos de personas con subjetivas bien diversas.

-¿Y al momento de armar el ensamble?

-Trabajamos con Franky (Franco Luzzi) en ordenar los miles de arreglos que había después de un proceso tan largo de grabación. Fuimos produciendo, grabando, quitando y mezclando. También trabajamos con Damián Tepman, quien produjo el arreglo de voces del coro de niñas de la canción “Oh Diosos”. Otro de los colaboradores fue Juan Cruz Masotta que desde Nueva York, arregló violines y guitarras para “Be y Bi”. Grabamos las baterías con Almut Lustig, en Berlin, en el estudio de Claus, después de que habíamos grabado casi todos los instrumentos, al revés de cómo se suele hacer. Fue un verdadero menjunje: el pop es un género tan amplio que permite mezclar instrumentos de cualquier tipo, sonidos midi, instrumentos de orquesta, samples… es muy divertido trabajar con esa libertad.

-¿Te sentís parte –o te gustaría sentirte parte- de un circuito?

-Estoy bastante ajena a ese sistema de circuitos como, los lugares de moda para tocar y los músicos del momento con los que todo el mundo quiere compartir fecha. Creo que ese pensamiento no amplía el espectro sino que refleja una idea de legitimación en la que prefiero no identificarme. Lamentablemente la industria musical va a lo seguro y no apuesta a hacer surgir grupos, confiando en su curiosidad y valentía, esto lleva a que los músicos inventen motes y circuitos para atraer a su público. Acá hay mucha moda, mucho conservadurismo, es por eso que hay músicos muy buenos desconocidos y otros malos muy promocionados. Creo que en los ‘80 la creatividad era el divino tesoro, los buenos letristas eran valorados. Hoy la industria se maneja por patrones, como ese sistema de Facebook que te dice de quien deberías ser amigo o que te debería gustar. Hemos llegado a esa perversión en la que los robots hacen estadísticas sobre nuestros supuestos gustos y nos van encaminando en un embudo que extingue la particularidad, la minoría y la locura.

-La forma en qué están presentadas las músicas, las letras y el arte gráfico es muy lúdica. ¿Qué lugar ocupa el humor y el juego en Almohada?

-Es parte fundacional. Armé el grupo a la inversa de la típica, en lugar de invitar a músicos profesionales, llamé a grandes amigos músicos y con quienes me divierte mucho estar. Crecí en los ‘80 con esa cosa masculina del rock, de la cosa solemne, de hacerse los lindos, en donde no existía el lugar del absurdo, de la contradicción, eso me molestaba mucho. En contrapartida, siempre me gustó el pop más maricón: a los 6 años pedí de regalo de cumpleaños un cassette de Virus. Más exactamente, Relax. Después vinieron Erasure, Cindy Lauper, Army of lovers y tantos mas. Creo en la música como exorcismo, y en ese ejercicio uno debiera exhalar las ridiculeces, lo irresuelto, reírse de todo; si finalmente no entendemos el por qué de lo esencial, entonces solo quedaría bailar, cantar y no aferrarse con uñas partidas al resbaloso muro de la trascendencia.

-En ese sentido, ¿qué ventajas te otorga una formación en el cine y la fotografía, etc?

-La manifestación visual, aunque no es lo esencial, es otra forma de expresión que se adosa a la musical y que completa los discursos. Eso, por un lado ha ayudado a ampliar la definición de los grupos, y por otro, ha saturado de imágenes los medios. Hay que usar un buen machete para poder sacar la maleza de lo que es más elaborado que un videoclip bien filmado. Creo que estamos en pleno proceso de cambio, hay miles de herramientas para hacer muchas cosas, pero extrañamente la calidad en la profundidad, a mi criterio, disminuyó, o se diluyó entre tanto chapoteo. Google pronto tendrá que reelaborar los resultados de búsqueda y nosotros también. Cuando todas estas lucecitas ya no nos sorprendan tanto, deberíamos tener la paz para volver a sentarnos y leer, no hablo solo de libros, sino de trabajar mucho y pensar que es lo mejor que uno puede ofrecer.

Fuente: Oirmortales.com



+ Info

http://mariaonisalmohada.bandcamp.com/

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