23 sept. 2013





* Por Erika Insaurralde para Diorama

La banda No Te Va Gustar (NTVG), que tiene como vocalista y guitarrista a Emiliano Brancciari, “Emi”, como lo llaman sus fans, arrancó el show en la cancha de basquét del club Regatas de Corrientes a las 21.30. Con luces blancas; rojas y verdes, silbidos efusivos, y pancartas, una de las cuáles rezaba: “Rindo un Culto y es a vos mi religión pagana”.

Entre las banderas de los fans, trascendió una en particula, de un club de fans que vino especialmente de Las Breñas, Chaco. Ese grupo de jovenes vino para disfrutar de su banda favorita, haciendo dos escalas para viajar hasta la capital correntina con el sólo objetivo de presenciar la actuación de “Note” como suelen llamarla sus admiradores.

Mientras una de sus integrantes esperaba en la fila, de no más de diez chicas, para entrar al baño, contó que “de acá nos vamos a parar a la casa de la tía de una amiga en Resistencia que nos hizo el aguante. Dejé todo para venir, hoy”, afirmó.

El recital

Pensar, fue uno de los temas que más hizo saltar a la tribuna e incluso a los propios integrantes de ‘Note’.

Frente a la frase “...con hambre no se puede pensar...” saltaban, gritaban, agitaban las manos, pero otros sólo se remitían a exclamar “¡Emi, te amo!”.

Luego de concluir ese tema engancharon, sin pausa, la letra de Chau. En la estrofa que replicaba “corazón, hoy no dejes de latir, te alejaste un día y ahora decidiste venir...” había una pareja de más o menos unos cuarenta años de edad que se abrazaban. La mujer tomaba por detrás al hombre mientras él bebía su quinta cerveza de la noche. Ella, que estaba un escalón más arriba de la butaca, lo tomaba del hombro y dejaba despedir de su boca el humo de su cigarrillo.

A mitad del tema Vos No Estas, el bajista Guzman “Guz” Silveirahizo una pausa para recorrerse el escenario y ver así al púbico con mayor detenimiento. En ese momento recibió una remera, que firmó y volvió a pasar al oyente.

De manera simultánea y casual se creó un clima de distracción. Las luces se ausentaron por unos dos mínutos y los vendedores ambulantes del lugar ofrecían cervezas, aguas minerales y sanwiches. Por lo general los miembros de la tribuna sólo se limitaban a comprar cervezas o a sacar sus cigarrillos.

Ya había transcurrido más de una hora, eran alrededor de las 23 cuando “Emi” reanudó el recital. Ántes de tocar el próximo itinerario que conforma el disco El Calor del Pleno Invierno.

Hizo una introducción con una pequeña anécdota que contextualiza al tema El Error. A partir de los temas Ese maldito momento, Nunca va a acabar y A las nueve, la platea extraoficial que estaba afuera del acceso al club, pretendía evadir el control de la entrada. Con el motivo de al menos ver al conjunto rockero tan sólo unos segundos.

Hubo un par de apasionados que lograron su propósito. Al finalizar el recital salieron afuera para obtener un saludo o una foto de sus estrellas, a pesar de que las custodias policiales cubrieron a los uruguayos, un aglomerado de seguidores se hicieron acreedores de un fotos que captaron a los artistas de manera fortuita.


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