4 sept. 2013


Por el Área de Investigaciones Históricas Museo del Hombre Chaqueño Ertivio Acosta

El Área de Investigaciones Históricas del Museo del Hombre Chaqueño Ertivio Acosta recuerda que hoy miércoles 4 se conmemora el Día del Inmigrante, en honor a los hombres y mujeres que junto a los pueblos indígenas y los criollos forjaron las bases sociales e institucionales de un Chaco caracterizado por su diversidad cultural.

Desde mediados del siglo XIX, hombres y mujeres de Europa, comenzaron a mirar a América y Argentina, como una alternativa a los males que padecían al haber entrado en crisis el capitalismo europeo, en el que ellos eran considerados como variables excedentes.

Nuestro país en ese período, luego de setenta años de guerra civil y fragmentación social, lograba consolidar el Estado-Nación, a través de una serie de transformaciones económicas y políticas. Argentina dejaba de tener un lugar marginal en el mercado internacional, para transformarse en uno de los mayores exportadores de granos y ganado para las grandes potencias mundiales. A partir de su rol como país agroexportador que le cupo en la división internacional del trabajo, necesitaba grandes contingentes de mano de obra para trabajar las tierras que les habían sido despojadas a los indígenas, sobre todo en la Patagonia y Chaco.

Al extender la frontera agropecuaria, millones de hombres y mujeres vinieron a ocupar ese espacio, pero no todos tuvieron la suerte de ser propietarios de la tierra que trabajaban. Algunos fueron arrendatarios, aparceros o peones en las estancias dedicadas a la actividad agropecuaria. Otros pasaron a ser los nuevos proletarios de la Argentina, reeditando el rol social que habían abandonado en sus viejos países.

Nuestro país, entre 1870 y 1930, recibió aproximadamente seis millones de inmigrante, que pasaron a engrosar las filas de los sectores populares y de los estratos medios.

La influencia de los inmigrantes fue decisiva en la conformación del tejido social del Chaco. Sus costumbres, su tradición, sus historias de vida se fueron amalgamando con los núcleos poblacionales que se distribuían por Chaco, donde después del exterminio indígena quedó expedito el camino para el asentamiento de la nueva mano de obra barata.

No ocurrió lo mismo en el sudoeste chaqueño, donde el origen social y geográfico de los inmigrantes fue distinto. En mérito a su labor, al esfuerzo que pusieron en forjar un destino distinto y un territorio con mayor justicia social, en 1949 Perón - a la sazón presidente de la Nación - estableció por el Decreto Nº 21.430 celebrar el 4 de setiembre de cada año el Día del Inmigrante en recordación de aquella Disposición del Primer Triunvirato, en 1812, donde “se aseguraba inmediata protección y el pleno goce de los derechos del hombre en sociedad, a  los individuos de todas las naciones que deseen fijar su domicilio en el territorio”.

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