30 abr. 2014


Por Melisa Ross



Panorama Provincial: (suspiro)

Para evaluar por contraste, podemos mirar un poco más cerca. A la par del crecimiento de las industrias culturales a nivel nacional y su fuerte concentración en las grandes capitales, también nuestra Provincia ha visto un incremento no sólo en la producción artística sino también en la exhibición. Este crecimiento, no obstante, no ha sido igualmente acompañado por el Estado.

No nos cansamos de repetirlo porque todavía nos cuesta creerlo. La política cultural provincial sigue sustentándose en “el gran evento” dos veces al año, invirtiendo gran parte del presupuesto en enormes espectáculos para algunos géneros musicales elegidos -¿por quién?- como los más representativos -¿de qué?- a pesar de que los flujos de músicos independientes parecen demostrar que hay bastante más que representar por fuera de los circuitos oficiales. No es novedad la intensa concentración en el chamamé y el folklore, por una parte, en los Carnavales por otra, y muy recientemente en el rock. Todo lo cual está bárbaro; es sólo que también hay otras cosas ahí afuera.

La industria del en vivo, tanto por su importancia social como por su capacidad de facturación y su influencia en los públicos ya generados como en la creación de nuevos públicos, no debiera ser subestimada. El aumento de este sector en los últimos 10 años ha sido notorio (pensemos rápidamente en recitales del 2003). No siempre va a la par la dignificación. El acceso a los grandes escenarios es o bien complejo, o bien arbitrario, dependiendo frecuentemente de la acción estatal y la tercerización a privados que realizan las contrataciones. Suelen estar reservados para los artistas consagrados y ocasionalmente algún emergente, que no cobra como los otros o directamente no cobra (hola, pre-Corrientes Rock). Ni hablar de los acomodados.

Los circuitos de exhibición, los escenarios privados, auditorios y teatros totalizan cantidades mínimas, como en general en otras ramas de la infraestructura cultural. La nuestra es una Provincia que realmente le ha puesto empeño a destacarse por su retraso en materia de espacios de producción, circulación, exhibición y comercialización de bienes culturales. No existen centros culturales públicos y gran parte de los eventos musicales están relegados a la iniciativa privada, que sólo en algunos grandes espectáculos logra rentabilidad (y, a veces, ni siquiera). ¡Y todo esto es a propósito!

Del otro lado, también es notoria la ausencia de organizaciones profesionales, sindicales o al menos no gubernamentales, tanto de los artistas e intérpretes como de los productores, gestores y emprendedores del sector cultural. Nuclearse y organizarse es el primer paso esencial para que los actores sociales puedan reclamar el respeto de sus derechos e incidir directamente sobre las políticas públicas que los afectan, participando en los procesos de su gestación, aportando iniciativas propias e información valiosísima que sólo quienes viven la actividad, pueden brindar.

Este panorama quizá demasiado crítico es descripto aquí no con fines desmoralizadores sino clínicos. En la labor legislativa, a partir de una descripción del estado de cosas notamos ausencias y falencias que, entendemos, pueden ser suplidas y mejoradas por parte del Estado. Se trata de incidir en lo que ya hay y comenzar a generar lo que falte.




El proyecto, todo lo que hay que saber y a nadie le interesa preguntar

A partir de una iniciativa de la asociación de músicos “Unión Under”, que se acercó a la bancada a plantear inquietudes y propuestas, comenzamos a elaborar este Proyecto con el objetivo de cubrir algunas lagunas y programar acciones de incidencia inmediata en aquellos aspectos que hoy no responden a los requerimientos tanto de músicos como de otros actores sociales del sector.

Los antecedentes tomados fueron, fundamentalmente, la Ley Nacional para la organización del Instituto de la Música, así como en los programas de subsidios y créditos, junto a la Ley N° VIII-0512-2006 de San Luis (Ley de Fomento de las Inversiones en la Industria de la Música) que crea planes de promoción económica en diferentes formatos, y la Ordenanza de Contrate Local de Rosario para la previsión de un espacio reservado para músicos locales en los grandes espectáculos y eventos. La visión panorámica se nutrió del anteproyecto de Estatuto del Músico de Catalunya. El resto, mucha imaginación.

Partimos de un punto planteado por el sector que nos convocó, y que comparte gran parte de otros Proyectos presentados por Sonia: existen actividades en las que, por sus particulares características, resulta indispensable la participación estatal desde la regulación legal, tanto para la iniciativa privada que opera en él, como –a veces, principalmente- para la administración pública que lo atiende.

El objetivo es simple: dar apoyo a la autoría y a la creación musical desde el Estado. De bien poco les sirve la creatividad a los autores y la calidad a los intérpretes si su obra no puede trascender la esfera de su actuar cotidiano, si no pueden contar con los recursos apropiados para materializarla en un disco o un concierto, ni formarse y profesionalizarse de tal manera que la actividad les resulte redituable como cualquier otro trabajo. Por ello son funciones del Instituto la promoción y difusión de la música creada en la Provincia como parte del patrimonio cultural local, generando herramientas y recursos que alienten las diferentes etapas necesarias para su producción.

Optamos por el modelo de armado de un Instituto Provincial de la Música, con recursos propios y autarquía, formado por una Comisión Directiva que asegure representación tanto a los músicos como a los productores (los dos sectores que aglutinan a los principales actores de la industria musical) para tratar de modo específico todo lo relacionado con el sector y delinear políticas y programas que respondan directamente a las necesidades y se estructuren en función del conocimiento que los mismos tienen de su propio campo de acción.

La representación está dada a través de asociaciones de tipo sindical, profesional, civil o equivalentes. De esta manera se intenta también incentivar la creación de organizaciones que nucleen a los artistas y a los productores, que pueden ofrecer una visión amplia y ecuánime de las oportunidades y amenazas de una industria a la vez que garantizan cierta institucionalidad y estabilidad, que compatibilice la participación de los actores sociales en la estructura estatal. De esta forma se alimentaría también la comunicación bidireccional con la Administración pública.

Otro de los objetivos del Instituto es fomentar la creación novel para los artistas que se inicien en la producción de obra. Todas las músicas son cultura, eso a esta altura ya no está en discusión. La innovación pasa aquí por iniciativas que permitan dar a conocer nuevos proyectos y estilos, y se anime la formación de nuevos públicos. Para eso también se reserva un rol determinante a la diversidad cultural, de manera que la política estatal no atienda solamente los grandes géneros consagrados como “representativos” y que monopolizan la atención y el espacio cultural.

Se prevé un plan de ayudas presupuestarias (becas y subsidios) dirigidas al fomento de los espacios y actores en función de su especificidad. Para el sector privado, se articulan créditos blandos que faciliten las inversiones necesarias para la construcción y adecuación de escenarios. La iniciativa privada cubre un espacio hasta el momento deshabitado en este sentido, y por ello sus titulares podrán recibir ayudas específicas para la creación y mantenimiento de escenarios y ciclos, la modernización de infraestructuras y la reposición o compra de equipos técnicos. Se aspira a proveer de espacios adecuados y suficientemente equipados a creadores e intérpretes a través del reconocimiento del valor cultural de las salas de música en vivo como canteras y, en consecuencia, poner en práctica políticas adecuadas para su protección y estímulo. A la par, la preocupación por la formación permanente y la profesionalización del sector implica que las mejoras en el aspecto material vayan igualmente acompañadas por un incremento en la calidad de la producción y en la capacitación de los recursos humanos.

También se considera de importancia capital el intercambio musical entre distintas comunidades. Se encarga como misión estructural al Instituto la constitución de un Circuito permanente de música, con escenario en varias ciudades del interior provincial y por el que se garantice la circulación de la música local de tal manera que se dé a conocer, por un lado, y se impulse el crecimiento, por otro, de los músicos y agrupaciones. Es necesario montar un circuito intermedio que motorice la infraestructura local de cada ciudad: centros culturales, redes de teatros, auditorios, bares, salas de ensayo y grabación, y empresas de luces y sonido además de los propios músicos. Para su formulación se convoca especialmente a representantes del interior provincial, organizados en 6 regiones según la Ley del Instituto de Cultura.

Por otra parte, para que el arte llegue a ser conocido por la sociedad, necesita de quienes sean capaces de difundirlo y darlo a conocer, manteniendo la máxima fidelidad posible hacia el hecho artístico. Nada de todo esto es factible sin el soporte de los medios de comunicación. Una de las fórmulas adoptadas en el Proyecto de Ley es la obligación de cumplir con los porcentajes o cuotas de programación de música producida en la Provincia según lo previsto en la Ley de Medios. Para poder cumplirlo también se crea un Registro de Músicos y Agrupaciones que los medios, los escenarios y el Circuito puedan consultar. La inscripción, gratuita y sencilla, requerirá, eso sí, renovación anual por parte de los músicos para mantenerse actualizada y ser una fuente fiel a la realidad.

Finalmente, está contemplada la reserva obligatoria de un espacio para los músicos locales en los grandes espectáculos de origen extranjero o nacional. La concurrencia masiva en las grandes presentaciones puede significar una oportunidad única para la difusión de la obra local. De esta manera se propone potenciar la creación y fidelización de público en el ámbito provincial.

Resumiendo: el Proyecto aspira ante todo y principalmente, a abrir vías de comunicación entre los diferentes agentes que deben intervenir en el desarrollo de políticas públicas en el sector de la música: creadores, productores, representantes y gestores musicales, desde la perspectiva del fomento y consolidación del sector, y como primeros y principales responsables de forjar sus propios espacios y moldearlos a sus intereses y necesidades.



¿Y depué?

La música en directo está compuesta por diferentes estamentos que la hacen posible. La base son los artistas, autores e intérpretes de los más diversos estilos. Solo un pequeño porcentaje trabaja en el circuito mainstream. El resto ha de funcionar de manera independiente, en condiciones precarias y en amplia desventaja frente a las grandes estructuras empresarias que erigen espectáculos con artistas internacionales o nacionales. Así, el músico debe constituirse también en gestor y productor de su propia actividad para subsistir, y rara vez obtiene rentabilidad suficiente para profesionalizarse.

Los conciertos sustentan la creación artística en todo el país y dan de comer a artistas, intérpretes, productores, gestores y técnicos. A su vez, es el sector que garantiza el contacto directo con el público y el que recoge mejor todas las creaciones, evoluciones, tendencias, modas y fusiones. No puede desconocerse su importancia en el tratamiento que le es debido al sector musical, especialmente si se tienen en cuenta los criterios de gestión e inversión en otros ámbitos como la actividad teatral o la producción cinematográfica (hoy audiovisual).

Claro que hay muchos otros aspectos pendientes a ser tratados legislativa, reglamentaria y/o administrativamente; que por su complejidad y por los cambios que viene transitando la industria musical en las últimas dos décadas requieren quizá un estudio mucho más profundizado y la labor y elaboración conjunta con los actores y agentes involucrados -que en un futuro ideal podría realizarse en el seno de este Instituto-. Así por ejemplo la dimensión educativa, de capacitación y formación; la regulación de un Estatuto del Músico con el fin de dignificar su condición, considerándolos como trabajadores y normalizando su situación laboral en sus actividades profesionales tales como grabaciones, conciertos, enseñanza, etc. Regímenes fiscales especiales, inversiones y patrocinios, convenios de intercambio, cupos mínimos en programaciones estables… las figuras posibles son muchas, sólo es cuestión de ponerse a trabajar.

¿El Proyecto? Actualmente en Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, lo que oficialmente significa “en estudio” y se subtitula “no pasa nada”. Para que prospere, como cualquier proyecto, hay que moverse. La propuesta está para ser debatida, la primera piedra ha sido lanzada. Acá ya hemos dicho bastante.

+ Info

Aquí el link al Proyecto en Diputados: EXPTE. 8369/13. http://www.mediafire.com/view/ppv5iifqmfrfjd2/PROYECTO_DE_LEY_musica.docx
Unión Under: facebook.com/UnionUnderCorrientes
Diputada Sonia López: diputadasonialopez.blogspot.com.ar/

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