7 ago. 2013



* Por Adalberto Balduino

Indudablemente si hay un hacedor, un “motor” hecho realidad, en esta empresa de apelar a los sueños, llevados por la música en síncopa y con melodía riquísima que amén de bailar pudiera escucharse, ese fue Ernesto “Totón” Ricotti. Fanático, especialista, estudioso, investigador, de todo lo que se producía en la década previa al 40 como del 40 en adelante, en su cuna, los Estados Unidos de América. Su fanatismo y convicción lo llevó a comunicarse protocolarmente vía postal, con el más celebrado conductor de radio especializado en Jazz que transponía los límitres naturales de la geografía, Willy Connover, perteneciente al staff de la emisora WRUL, “La Voz de América”, la misma que gracias a sus emisiones de gran alcance durante la “guerra fría”, era sintonizada por miles de fanáticos rusos detrás de la “cortina de hierro”.

El. Ricotti, hizo conciencia entre quienes lo frecuentábamos, la necesidad imperiosa de conformar una especie de club, donde conversáramos sobre jazz, escucháramos en jams sesión a algunos grupos locales que por entonces ejecutaban tomando arreglos orquestales que venían impresos. A la vez, merced a su gran colección discográfica, escuchar, escuchar y escuchar.

No conforme con ello sin deponer la idea, a partir de la década del 60´floreció y se constituyó en nuestra ciudad, el Jazz Club Corrientes, siempre comando por él si bien figuraban otros miembros ocupando una especie de comisión que formalizara este grupo de jóvenes ávidos por una música increíble. No conforme con ello, Ricotti comenzó a escribir libretos con destino radial, dado su gran conocimiento del género, hasta constituir un ciclo que denominó “Club de Jazz”, memorable programa especializado, que lo hicimos con él en casi todas las radios de Corrientes como de Resistencia, y asimismo enviábamos a FM Palermo de Buenos Aires. El, con el aporte del guión y el material discográfico de su infinita colección, y yo con el humilde aporte de mi voz. Fue tal el éxito, que ello dio lugar a presentaciones de artistas nacionales que bajaban de Buenos Aires y actuaban en el Teatro Vera. Músicos de la talla de “Chivo” Borraro, Enríque “Mono” Villegas, Jorge Anders, Ricardo Lew, Néstor Astarita, “Pampero” Navarro, entre tantos. Bandas como la “Santa Rosa Jazz Band”, Walter Malosetti con “Swing 39”, “La Porteña” Jazz Band, Horacio Larumbe cuartetos y tríos, etc.; músicos de peso y renombre en que el ritmo era esencial, vital diría. Quiero destacar algo, Ricotti defendía a muerte el “Swing”, me decía es tan importante como la pasión; sin ella, nada es posible. Coincido.

Cabe recordar que el Jazz Club Corrientes era una entidad sin fines de lucro, aglutinando a gente de “la misma madera”, que se informaban y tenían la oportunidad de aplaudir en vivo a verdaderos artistas de la escena nacional, con mínima cuota societaria, y el acceso a regalos que estimulaban aún más la pasión, como entradas a conciertos, discos o cassette.

El Jazz Club Corrientes de la mano de su gran creador, Ernesto “Totón” Ricotti, reafirma que nada es imposible cuando se actúa con fe, conocimiento y pasión.

                                    

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