1 ago. 2013


El Área de Investigaciones Históricas del Museo del Hombre Chaqueño Prof. Ertivio Acosta, comunican acerca del Día de la Pachamama. Agosto es un mes cargado de malos augurios para los pueblos ancestrales, mes de desgracias para la tierra. Es tiempo de adorar a la Pachamama, y pedir por buenas cosechas y por buen tiempo, para que el clima ayude a crecer a los animales y a las plantas.

Pacha, para los primitivos dueños de la tierra es el universo, el mundo, mientras que Mama es la madre. El 1 de agosto, en toda América Latina, se revive el ritual de agradecimiento a la tierra, un mito que resistió a la conquista y colonización española, y desde los ámbitos rurales, hoy se ha introducido en las creencias urbanas.

En las provincias del norte argentino, luego de compartir un almuerzo o cena comunitaria, los vecinos cavan un pozo en la tierra, y arrojan allí alimentos y bebidas, para dar de comer y beber  a la Pachamama. Luego tapan el pozo y tomados de la mano danzan alrededor del hoyo, para expresar el espíritu de solidaridad que reina entre los pueblos originarios.

La Pachamama es la dueña de los animales y sale en agosto -según la creencia ancestral-  a castigar a aquellos seres humanos que hayan tratado mal a aquellos. Siempre va acompañada por un puma, una vicuña, una vizcacha y un suri.

Esta es una forma más de la resistencia cultural que han tenido las naciones indígenas, y a través de la tradición oral, continúan dando batalla contra el colonialismo extranjero y sus socios locales, para respeto de su propia cosmovisión.


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